Como manejar la rabia y los berrinches: consejos para padres
Las rabietas y berrinches son comportamientos comunes en la infancia, manifestaciones de emociones intensas que necesitan ser atendidas y gestionadas de manera correcta. Prevenir la llegada de una rabieta y actuar con serenidad durante la misma son aspectos clave para promover un desarrollo emocional saludable en los niños.
Comprender las causas subyacentes y anticiparse a las situaciones que pueden desencadenar estos comportamientos es esencial para crear un entorno de calma y comprensión.
A continuación, se presentan algunas claves y consejos prácticos que pueden ser de gran ayuda para evitar la llegada de la rabieta, fomentando un desarrollo emocional saludable y fortaleciendo la relación entre padres e hijos.
¿Por qué se presentan las rabietas?
Según el estudio de la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares de Estados Unidos, se producen con mayor frecuencia entre los 12 y 15 meses, y se incrementan entre los 18 y 36 meses hasta los bien entrados los 4 años. Esto ocurre más que nada porque los niños aún están desarrollando sus habilidades motoras y lingüísticas, y al no hacer las cosas bien (según su percepción), o al hacerse complicado hacerse entender, se sienten muy frustrados y lo expresan así.
Prevenir la llegada de la rabieta:
- Distraer y cambiar el foco de atención con algún objeto o actividad para pasar de algo que "no se puede" a algo que "si se puede".
- Si la situación lo amerita se les puede dar la posibilidad de elegir (¿quieres bañarte antes o después de cenar?).
- Si sabemos que una situación los frustra demasiado y los desborda, lo mejor será evitarla hasta que logren enfrentarla de otra manera.
Actuar cuando ocurre:
- Asegúrate de que tu hijo esté protegido y llévalo a un lugar seguro.
- Reconocer el detonante
- Mantener la calma ya que no ayuda responder a la rabieta de un niño con la rabieta de un adulto. Nuestra reacción es una lección de cómo poner fin en el conflicto.
- Ignora el berrinche (que no es lo mismo que ignorar a tu hijo)
- Dar contención, pues si le cuesta salir de su rabieta y no sabemos como ayudarlo podemos intentar hamacarlo, cantarle o abrazarlo para calmarlo.
- Ofrécele un descanso a solas
- No poner el foco en lo que provocó la rabieta.
- No ceder a darle o hacer lo que quería. Es importante que no vincule que hacer esto lo acerca a la solución
- Crea un plan para que no se repitan.
Una vez que la rabieta ha pasado, podemos manifestarle la alegría de que haya recuperado el control y enseñarle cual habría sido la mejor manera de actuar o expresar lo que sentía.
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